Caso real · resultados de la primera semana
55%de respuesta el mismo día

Una base de 1.800 contactos dormidos, despierta en una semana.

Una consultora europea de reclutamiento técnico especializado tenía años de contactos acumulados en LinkedIn, un CRM desactualizado y cero horas para hacer seguimiento a mano. Esto es lo que pasó cuando le montamos un asistente de IA.

11/20
respuestas el día del estreno (55%)
20
candidatos validados en una semana
51
contactos recuperados del histórico
700+
registros del CRM auditados y corregidos

El problema no eran los datos. Eran las horas.

Ningún humano tiene tiempo de revisar 1.800 fichas, escribir 1.800 mensajes personalizados y mantener 26 conversaciones abiertas a la vez sin que se le escape nada. Cada semana que pasaba, esa base valía menos.

Lo que construimos (en una semana)

El punto de partida no pudo ser más simple: el export oficial de datos de LinkedIn — ese ZIP que cualquier usuario puede descargar de su propia cuenta. Sin scraping, sin herramientas raras. Claude lo leyó entero desde la terminal (1.800 perfiles, 18.569 mensajes, años de historial) y de ahí salió todo lo demás:

Asistente de WhatsApp transparenteContacta con mensajes personalizados aprobados previamente, se presenta siempre como lo que es (un asistente), conversa, verifica los requisitos y pide el CV. Revisa respuestas cada 15 minutos en horario laboral.
CRM que se actualiza soloCada respuesta queda en la ficha del contacto al momento. Antes de llamar a alguien, un vistazo a su ficha ahorra media conversación.
Minería del históricoRe-analizó 18.569 mensajes antiguos de LinkedIn y recuperó 51 teléfonos y 5 emails que estaban perdidos en conversaciones de hace años.
Base auditada y certificadaMás de 700 registros verificados, corregidos o enriquecidos. La base pasó de "no te fíes" a fiable.
Fichas técnicas + matchingCada CV recibido se convierte en una ficha estructurada que un motor de matching puntúa contra cada nueva vacante, con evidencia.

El panel que ve todo el equipo

Nada de esto vive en la cabeza de una persona ni en un Excel perdido: todo desemboca en un panel web compartido, siempre al día, con cinco pestañas:

  • Pool frío — los 1.439 contactos de origen, con estado y prioridad de cada uno.
  • Candidatos — 135 fichas vivas: skills, stack técnico extraído del CV y el historial de cada conversación, con fechas.
  • Match técnico — para cada vacante, ranking de candidatos puntuado sobre 100 por la IA, con rúbrica transparente y la evidencia de cada punto.
  • Pedir match — autoservicio: cualquiera del equipo pega una vacante y el motor le devuelve el ranking, sin depender de nadie.
  • Descartados — nada se borra: cada descarte queda registrado con su motivo.

Las reglas que lo hacen confiable

  • Nunca se hace pasar por una persona: se presenta como asistente, siempre.
  • Nunca contacta a nadie fuera de una lista aprobada, y nunca responde dos veces al mismo mensaje.
  • En cuanto aparece algo delicado (tarifas, quejas, temas personales) se calla y avisa a un humano al instante.
  • La IA hace el volumen. Las decisiones las toma una persona.

Coste de herramientas: el de una suscripción de IA. Sin software nuevo que aprender: todo pasa por WhatsApp y una página web. Y funcionó tan bien que otro equipo de la empresa conectó el panel por API a su propia base de datos — la adopción que no se puede fingir.

¿Y esto qué tiene que ver contigo?

Este circuito (contactar, conversar, verificar, registrar, escalar) es el mismo que necesita una inmobiliaria con leads fríos, una clínica con pacientes que no vuelven, o cualquier negocio con una lista que "algún día" piensa trabajar.

Cuéntanos qué lista tienes dormida WhatsApp directo